Monday, 31 March 2014

Prueba de disco Shimano XT RT86 con tecnología Ice-Tech

Hay múltiples posibilidades a la hora de mejorar la potencia del sistema de freno de nuestra bicicleta de montaña. Desde cambiar las pastillas de freno, hasta cambiar el disco por uno de mejor calidad o de mayor diámetro, aumentando la capacidad de frenado de nuestro sistema.


Existe una gran variedad de discos de freno en el mercado, discos fijos, flotantes, con diferentes diseños, pero los discos de Shimano con tecnología Ice Tech nos llamaron la atención y decidimos probar uno de sus discos con nuestras pastillas de freno, viendo que los resultados presentados en su web eran prometedores (link aquí).


Tecnología Shimano Ice Tech

La tecnología Ice Tech que ofrece Shimano, consiste en un disco cuya superficie de contacto está fabricada a modo de sándwich realizado en acero y aluminio, con la parte exterior de acero inoxidable y la interior de aluminio. Esta construcción favorece la evacuación del calor, gracias a que el aluminio tiene una conductividad térmica mucho mayor que el acero inoxidable. Teóricamente, de este modo el calor debería pasar rápidamente de las caras superficiales exteriores de acero al aluminio, manteniendo la superficie de contacto con las pastillas de freno más fría y mejorando la frenada. Veamos si realmente es tan efectivo.


Detalle de Shimano Ice TechDetalle de Shimano Ice Tech

Detalle y esquema de tecnología Ice Tech de Shimano


Instalación y prueba

Comenzamos instalando el disco en la rueda delantera de una de nuestras bicicletas con frenos Shimano, y esta vez utilizamos pastillas de freno para Shimano, con compuesto HyperSpeed.

Disco Shimano Ice Tech Instalación

Disco de freno tras la primera serie de frenadas fuertes



Para hacer el rodaje del disco y asentar bien las pastillas de freno, realizamos primero una serie de frenadas fuertes, seguidas de una ruta de unos 35 km donde se usan los frenos con mucha frecuencia pero no de forma muy exigente. En esta primera toma de contacto nos dimos cuenta de una característica curiosa de estos discos, y es que el sonido que emiten estos discos al frenar es "diferente" al de unos discos de acero normales, es más grave. Su explicación viene del compuesto tipo sándwich con aluminio, y aunque no afecta para nada su funcionamiento ni molesta más que el ruido de unos discos de acero, llama la atención la primera vez. A lo largo de esta ruta los frenos fueron mejorando paulatinamente, y para cuando llevábamos unos 10-15km, ya se había asentado el conjunto y frenaba con toda su potencia.

Durante esta primera ruta no muy exigente, notamos que con este disco el sistema frenaba muy bien, con mucha potencia y ausencia de fading, pero no notamos una mejora destacable con respecto al disco que habíamos cambiado que era un Shimano XT RT76, básicamente el mismo disco pero sin tecnología Ice Tech.

Para la prueba definitiva del disco Shimano RT86, escogimos una ruta más técnica con un descenso muy trialero de más de 1km con mucha pendiente, para así poder comprobar las mejoras que aportan estos discos sobre todo en reducción del fading y del calor en la superficie de frenado.
  

Curvas de potencia de frenada y temperatura (Fuente: Web de Shimano)


Al comienzo del descenso las diferencias no eran destacables, con un comportamiento tan bueno como su "hermano barato" el RT76, pero a medida que íbamos avanzando y el disco se calentaba, se comenzó a notar el efecto Ice Tech. El tacto de freno apenas cambió desde el comienzo al final, ofreciendo una vez calientes una buena mordiente a lo largo de todo el descenso sin apenas variación. En unos discos de acero habríamos notado una variación en esta mordiente más acusada a medida que avanzaba el recorrido, pero los Ice Tech nos permitieron mantener un tacto de freno muy estable y constante.
Cuando llegamos abajo, estaban claramente más fríos que unos de acero, y mantenían casi el mismo tacto que al principio del descenso.

Conclusiones

Las ventajas que aporta la tecnología Ice Tech nos han convencido, pero hay que tener en cuenta el sobreprecio sobre los discos más convencionales Shimano XT RT76, que para muchas personas pueden ser más que suficientes.También hay que mencionar que la pista de frenado de estos discos, al tener un núcleo de aluminio, no es tan resistente a golpes como los convencionales y se puede doblar con más facilidad.

La estabilidad en el tacto de frenada que aportan es algo a valorar positivamente, ya que permite disponer de una mayor capacidad de frenada cuando los descensos son largos y el sistema de freno se calienta mucho. Hay que tener en cuenta que el buen funcionamiento del sistema de freno depende de muchos otros factores como el mantenimiento, el tipo de pastillas usadas, etc., pero estos discos aportan claramente un extra en prestaciones. Si además se combinan con unas buenas pastillas de freno, el sistema de freno puede cambiar como de la noche al día.
 
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